Horacio “Chivo” Borraro fue una de las figuras fundamentales del jazz moderno argentino. Nacido en Buenos Aires el 6 de octubre de 1921, comenzó su trayectoria musical como clarinetista y posteriormente adoptó el saxo tenor, instrumento con el que desarrollaría una voz personal dentro del jazz argentino. Su formación estuvo vinculada desde temprano al ambiente de los clubes de barrio y a la búsqueda de un jazz que se apartara de la función exclusivamente bailable.
Durante los años cuarenta integró los Rhythm Makers, agrupación vinculada al jazz de Chicago y a una concepción más pura y experimental de la improvisación. También participó del Hot Club de Buenos Aires y, en 1954, se incorporó a la primera gran orquesta dirigida por Lalo Schifrin. A partir de entonces formó parte del proceso de renovación que llevaría al jazz argentino hacia el bebop, el hard bop y las formas modernas de improvisación.
Borraro no fue solamente intérprete. Además de saxofonista y clarinetista, fue compositor, arreglador, arquitecto, pintor, dibujante, fotógrafo y escritor. Esa amplitud de intereses contribuyó a construir una personalidad artística singular, alejada de los modelos convencionales del músico profesional. Melopea publicó posteriormente su libro Autobiografía de Nadie, acompañado por un CD que recupera grabaciones de Borraro tanto al clarinete como al saxo tenor.
Su evolución musical puede seguirse especialmente a través de sus grabaciones de los años sesenta y setenta. El Nuevo Sonido del “Chivo” Borraro, registrado originalmente en 1966, documenta su madurez como saxofonista y su aproximación a un lenguaje moderno que incorporaba influencias del bebop y del hard bop. Décadas después, Blues para un Cosmonauta y Sax Suite permitirían recuperar otras facetas de su producción y de su particular concepción de la improvisación.
Su actividad también estuvo ligada a numerosos músicos esenciales del jazz argentino. Compartió escenarios y sesiones con figuras como Horacio Malvicino, Lalo Schifrin, Leandro “Gato” Barbieri, Néstor Astarita y Enrique “Mono” Villegas, y participó en encuentros con importantes músicos estadounidenses que visitaron Argentina, entre ellos Dizzy Gillespie y Eddie “Lockjaw” Davis.
Durante los años cuarenta integró los Rhythm Makers, agrupación vinculada al jazz de Chicago y a una concepción más pura y experimental de la improvisación. También participó del Hot Club de Buenos Aires y, en 1954, se incorporó a la primera gran orquesta dirigida por Lalo Schifrin. A partir de entonces formó parte del proceso de renovación que llevaría al jazz argentino hacia el bebop, el hard bop y las formas modernas de improvisación.
Borraro no fue solamente intérprete. Además de saxofonista y clarinetista, fue compositor, arreglador, arquitecto, pintor, dibujante, fotógrafo y escritor. Esa amplitud de intereses contribuyó a construir una personalidad artística singular, alejada de los modelos convencionales del músico profesional. Melopea publicó posteriormente su libro Autobiografía de Nadie, acompañado por un CD que recupera grabaciones de Borraro tanto al clarinete como al saxo tenor.
Su evolución musical puede seguirse especialmente a través de sus grabaciones de los años sesenta y setenta. El Nuevo Sonido del “Chivo” Borraro, registrado originalmente en 1966, documenta su madurez como saxofonista y su aproximación a un lenguaje moderno que incorporaba influencias del bebop y del hard bop. Décadas después, Blues para un Cosmonauta y Sax Suite permitirían recuperar otras facetas de su producción y de su particular concepción de la improvisación.
Su actividad también estuvo ligada a numerosos músicos esenciales del jazz argentino. Compartió escenarios y sesiones con figuras como Horacio Malvicino, Lalo Schifrin, Leandro “Gato” Barbieri, Néstor Astarita y Enrique “Mono” Villegas, y participó en encuentros con importantes músicos estadounidenses que visitaron Argentina, entre ellos Dizzy Gillespie y Eddie “Lockjaw” Davis.
Una característica particularmente destacada de Borraro fue su relación con la improvisación. Litto Nebbia, que lo conoció y posteriormente recuperó parte de su obra a través de Melopea, recordó su sonido personal y su extraordinaria capacidad como improvisador, además de describirlo como una persona humilde, amistosa y de gran sentido del humor. Para Nebbia, la importancia de Borraro no se limitaba a sus discos: también estaba en la experiencia de escucharlo tocar en vivo.
Su reconocimiento trascendió con el tiempo las fronteras argentinas. El músico brasileño Ed Motta descubrió su obra décadas después y destacó especialmente El Nuevo Sonido del “Chivo” Borraro, al que llegó a comparar con Kind of Blue dentro de la historia del jazz argentino. La reedición internacional de algunas de sus grabaciones contribuyó a que su música alcanzara nuevas audiencias fuera del país.
Borraro murió en Buenos Aires el 31 de mayo de 2012, a los 90 años. Su legado quedó repartido entre sus grabaciones, sus composiciones, sus escritos y, sobre todo, una manera de entender el jazz basada en la libertad de la improvisación y en la búsqueda permanente de una voz propia. Su trayectoria representa una de las páginas más personales y singulares de la historia del jazz argentino.
Su reconocimiento trascendió con el tiempo las fronteras argentinas. El músico brasileño Ed Motta descubrió su obra décadas después y destacó especialmente El Nuevo Sonido del “Chivo” Borraro, al que llegó a comparar con Kind of Blue dentro de la historia del jazz argentino. La reedición internacional de algunas de sus grabaciones contribuyó a que su música alcanzara nuevas audiencias fuera del país.
Borraro murió en Buenos Aires el 31 de mayo de 2012, a los 90 años. Su legado quedó repartido entre sus grabaciones, sus composiciones, sus escritos y, sobre todo, una manera de entender el jazz basada en la libertad de la improvisación y en la búsqueda permanente de una voz propia. Su trayectoria representa una de las páginas más personales y singulares de la historia del jazz argentino.
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Horacio “Chivo” Borraro was one of the fundamental figures of modern Argentine jazz. Born in Buenos Aires on October 6, 1921, he began his musical career as a clarinetist and later turned to the tenor saxophone, the instrument through which he developed a highly personal voice within Argentine jazz. From an early age, his musical development was connected with neighborhood clubs and with the search for a form of jazz that went beyond its purely dance-oriented function.
During the 1940s he became a member of the Rhythm Makers, a group associated with Chicago jazz and with a more experimental and improvisation-centered conception of the music. He also participated in the Buenos Aires Hot Club and, in 1954, joined the first major orchestra led by Lalo Schifrin. From that point onward, he became part of the renewal that brought Argentine jazz toward bebop, hard bop and modern improvisational language.
Borraro was much more than an instrumentalist. In addition to being a saxophonist and clarinetist, he was a composer, arranger, architect, painter, draftsman, photographer and writer. This broad range of interests helped shape an unusual artistic personality, far removed from conventional ideas of the professional musician. His book Autobiografía de Nadie, later published by Melopea with a CD of archival recordings, preserves performances on both clarinet and tenor saxophone.
His musical development can be followed particularly well through his recordings from the 1960s and 1970s. El Nuevo Sonido del “Chivo” Borraro, originally recorded in 1966, documents his maturity as a saxophonist and his movement toward a modern language influenced by bebop and hard bop. Later releases such as Blues para un Cosmonauta and Sax Suite revealed further aspects of his work and his distinctive approach to improvisation.
His career was closely connected with many of the essential musicians of Argentine jazz. He performed and recorded with figures such as Horacio Malvicino, Lalo Schifrin, Leandro “Gato” Barbieri, Néstor Astarita and Enrique “Mono” Villegas, and took part in sessions with major American musicians visiting Argentina, including Dizzy Gillespie and Eddie “Lockjaw” Davis.
One of Borraro's most distinctive qualities was his relationship with improvisation. Litto Nebbia, who knew him personally and later helped preserve his work through Melopea, remembered his individual sound and extraordinary improvisational ability, as well as his humility, friendliness and sense of humor. For Nebbia, Borraro's importance extended beyond his recordings: it was also found in the experience of hearing him perform live.
His reputation eventually reached audiences beyond Argentina. Brazilian musician Ed Motta discovered his work decades later and singled out El Nuevo Sonido del “Chivo” Borraro, comparing its importance within Argentine jazz to that of Kind of Blue in American jazz. The international reissue of some of his recordings subsequently helped introduce his music to new listeners around the world.
Borraro died in Buenos Aires on May 31, 2012, at the age of 90. His legacy survives in his recordings, compositions and writings, but above all in a conception of jazz founded on the freedom of improvisation and the continuous search for an individual voice. His career remains one of the most personal and distinctive chapters in the history of Argentine jazz.
During the 1940s he became a member of the Rhythm Makers, a group associated with Chicago jazz and with a more experimental and improvisation-centered conception of the music. He also participated in the Buenos Aires Hot Club and, in 1954, joined the first major orchestra led by Lalo Schifrin. From that point onward, he became part of the renewal that brought Argentine jazz toward bebop, hard bop and modern improvisational language.
Borraro was much more than an instrumentalist. In addition to being a saxophonist and clarinetist, he was a composer, arranger, architect, painter, draftsman, photographer and writer. This broad range of interests helped shape an unusual artistic personality, far removed from conventional ideas of the professional musician. His book Autobiografía de Nadie, later published by Melopea with a CD of archival recordings, preserves performances on both clarinet and tenor saxophone.
His musical development can be followed particularly well through his recordings from the 1960s and 1970s. El Nuevo Sonido del “Chivo” Borraro, originally recorded in 1966, documents his maturity as a saxophonist and his movement toward a modern language influenced by bebop and hard bop. Later releases such as Blues para un Cosmonauta and Sax Suite revealed further aspects of his work and his distinctive approach to improvisation.
His career was closely connected with many of the essential musicians of Argentine jazz. He performed and recorded with figures such as Horacio Malvicino, Lalo Schifrin, Leandro “Gato” Barbieri, Néstor Astarita and Enrique “Mono” Villegas, and took part in sessions with major American musicians visiting Argentina, including Dizzy Gillespie and Eddie “Lockjaw” Davis.
One of Borraro's most distinctive qualities was his relationship with improvisation. Litto Nebbia, who knew him personally and later helped preserve his work through Melopea, remembered his individual sound and extraordinary improvisational ability, as well as his humility, friendliness and sense of humor. For Nebbia, Borraro's importance extended beyond his recordings: it was also found in the experience of hearing him perform live.
His reputation eventually reached audiences beyond Argentina. Brazilian musician Ed Motta discovered his work decades later and singled out El Nuevo Sonido del “Chivo” Borraro, comparing its importance within Argentine jazz to that of Kind of Blue in American jazz. The international reissue of some of his recordings subsequently helped introduce his music to new listeners around the world.
Borraro died in Buenos Aires on May 31, 2012, at the age of 90. His legacy survives in his recordings, compositions and writings, but above all in a conception of jazz founded on the freedom of improvisation and the continuous search for an individual voice. His career remains one of the most personal and distinctive chapters in the history of Argentine jazz.
Tracks:
1 - Charlie's Blues
2 - La Paz
3 - Half and Half
4 - Summertime
5 - Polka Dots and Moonbeams
Credits:
Horacio "Chivo" Borraro - Tenor Saxophone, Clarinet
Label: RP Music - Radoszynski Producciones S.A.
Country: Argentina
Released: October 1, 1966
Original Recording Dates: 1966-1970
Genre: Jazz
Style: Hard Bop, Bebop
Duration: 31:00

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