Se trata del maestro de Cecil Payne. Saxofonista contralto y sobre todo bandleader, fue uno de los componentes del peculiar conjunto de John Kirby (una orquesta que desarrollaban un jazz raro a medio camino entre la música clásica y que tenía una reputación impresionante sobre todo en las recepciones de la clase alta neoyorkina). En los años 40 su formación era aquella contra la que competían (normalmente en vano) los beboppers en los clubs de la calle 52. Es decir, si el gordo Pete andaba tocando cerca, el público elegía ir a bailar al local donde diera bolos antes que acudir a los establecimientos en donde los Parker, Gillespie o Powell anduvieran actuando. En algún momento, cuando el sino de la moda cambió, el gordo Pete comenzó a volver a las raices y contrataba cantantes de blues como eje central de sus números (como "Big" Joe Turner o "Champion" Jack Dupree). Las grabaciones de Pete Brown constituyen una espiral descendente, lo que es normal, pues padecía de diabetes, enfermedad degenerativa porque la variabilidad de la glucemia afecta a todo, incluyendo a la lucidez del enfermo. Hay una entradilla sobre este músico en el archivo de música de jazz: https://www.jazzmusicarchives.com/artist/pete-brown Achaca su falta de originalidad a su enfermedad (se dejaba llevar por la corriente en vez de innovar, etc.), pero me temo que es un cliché. Normalmente, en la música de jazz (como en el resto de las parcelas culturales) los innovadores suelen terminar bastante mal. Hoy, 28 de diciembre, es el día de las bromas, al menos en España. Los que andéis por estas latitudes ya podéis andar con cuidado si tenéis algún conocido algo imbécil.
Se trata del maestro de Cecil Payne. Saxofonista contralto y sobre todo bandleader, fue uno de los componentes del peculiar conjunto de John Kirby (una orquesta que desarrollaban un jazz raro a medio camino entre la música clásica y que tenía una reputación impresionante sobre todo en las recepciones de la clase alta neoyorkina).
ReplyDeleteEn los años 40 su formación era aquella contra la que competían (normalmente en vano) los beboppers en los clubs de la calle 52. Es decir, si el gordo Pete andaba tocando cerca, el público elegía ir a bailar al local donde diera bolos antes que acudir a los establecimientos en donde los Parker, Gillespie o Powell anduvieran actuando.
En algún momento, cuando el sino de la moda cambió, el gordo Pete comenzó a volver a las raices y contrataba cantantes de blues como eje central de sus números (como "Big" Joe Turner o "Champion" Jack Dupree).
Las grabaciones de Pete Brown constituyen una espiral descendente, lo que es normal, pues padecía de diabetes, enfermedad degenerativa porque la variabilidad de la glucemia afecta a todo, incluyendo a la lucidez del enfermo.
Hay una entradilla sobre este músico en el archivo de música de jazz:
https://www.jazzmusicarchives.com/artist/pete-brown
Achaca su falta de originalidad a su enfermedad (se dejaba llevar por la corriente en vez de innovar, etc.), pero me temo que es un cliché. Normalmente, en la música de jazz (como en el resto de las parcelas culturales) los innovadores suelen terminar bastante mal.
Hoy, 28 de diciembre, es el día de las bromas, al menos en España. Los que andéis por estas latitudes ya podéis andar con cuidado si tenéis algún conocido algo imbécil.
Algo más en:
Deletehttps://jazzlives.wordpress.com/2023/11/10/a-few-precious-minutes-with-pete-brown-january-2-1943/
;)