egroj world: How the Beatles Destroyed Rock N Roll An Alternative History of American Popular Music

Thursday, January 8, 2026

How the Beatles Destroyed Rock N Roll An Alternative History of American Popular Music



"There are no definitive histories," writes Elijah Wald, in this provocative reassessment of American popular music, "because the past keeps looking different as the present changes." Earlier musical styles sound different to us today because we hear them through the musical filter of other styles that came after them, all the way through funk and hiphop.
As its blasphemous title suggests, How the Beatles Destroyed Rock 'n' Roll rejects the conventional pieties of mainstream jazz and rock history. Rather than concentrating on those traditionally favored styles, the book traces the evolution of popular music through developing tastes, trends and technologies―including the role of records, radio, jukeboxes and television ―to give a fuller, more balanced account of the broad variety of music that captivated listeners over the course of the twentieth century. Wald revisits original sources―recordings, period articles, memoirs, and interviews―to highlight how music was actually heard and experienced over the years. And in a refreshing departure from more typical histories, he focuses on the world of working musicians and ordinary listeners rather than stars and specialists. He looks for example at the evolution of jazz as dance music, and rock 'n' roll through the eyes of the screaming, twisting teenage girls who made up the bulk of its early audience. Duke Ellington, Benny Goodman, Frank Sinatra, Elvis Presley, Chuck Berry, and the Beatles are all here, but Wald also discusses less familiar names like Paul Whiteman, Guy Lombardo, Mitch Miller, Jo Stafford, Frankie Avalon, and the Shirelles, who in some cases were far more popular than those bright stars we all know today, and who more accurately represent the mainstream of their times.
Written with verve and style, How the Beatles Destroyed Rock 'n' Roll shakes up our staid notions of music history and helps us hear American popular music with new ears.


 






This file is intended only for preview!
I ask you to delete the file from your hard drive after reading it.
thank for the original uploader

4 comments:

  1. Ando un poco liado con un montón de columnas pendientes por hacer, de partituras que revisar, de libros que leer y de trabajos que escuchar, así que tengo poco tiempo para pasarme por aquí. El 2026 ha venido cargado.
    No quise comentar nada de Nina Simone. Su último disco es de lo más ñoño. En realidad, llevaba un par de décadas difunta. Veo que has posteado una biografía suya. A principios del siglo XXI se intentó rehabilitar su figura (los tiempos de Amy Winehouse), pero fue imposible. Como icono cultural es un personaje turbio. Sufre violencia, pero tampoco ella se corta al desatarla sobre su hija Lisa. El maltrato era tal que puesta a elegir entre dos padres maltratadores, Lisa prefiere marchar con el padre. Después está su ambigüedad con la prostitución. “Simone” es el nick que ella emplea. Se llama Eunice Waymon, pero usa lo de “Simone” como homenaje a Simone Signoret, actriz francesa encasillada como prostituta. Y unas veces Nina va de activista contra las explotación sexual, pero otras va de capitalista y en el mercado cada uno vende lo que quiere o tiene, y si alguien prefiero vender sexo en vez de trabajar de camarera o limpiando portales, pues es su elección. Cuando huye del fisco yankee y se liga al presidente de Barbados, más o menos ese viene a ser el argumento. Es un personaje muy contradictorio como para convertirlo en una causa, que más o menos es lo que se viene intentando desde hace un cuarto de siglo.
    No he leído este libro. Supongo que no tocará el tema del sexo. La vinculación de la música beat con la orientación gay no es desconocida. Aparte del tema Epstein, ahí andan los Stones. Se dice que Jagger tuvo 2000 amantes, pero a día de hoy nadie sabe con cuántos mandatarios anduvo Jagger arrugando sábanas, no necesariamente mujeres. O Bowie, por citar a uno de sus amantes. Tampoco hay quien se haya aventurado a comentar qué tiene que ver esa promiscuidad de alto copete con el hecho de que ninguno sepa realmente cantar y sus carreras sean meteóricas. Nik Cohn fue un periodista bastante atrevido para sugerir un montón de historias en 1969, antes de que el poder cubriera un tupido velo sobre determinadas figuras del mundillo del pop y erigiera santos. Cohn quedó neutralizado en cuando sacó el libro. Tiempo después se sigue blanqueando la ropa de los abuelos.
    A ver si saco un rato para seguir entrando por estos lares.

    ReplyDelete
  2. Replies
    1. Igualmente. Volvemos al pesimismo defensivo de la época pre-Gorvachev. Las épocas de retorno al pasado son mucho más agotadoras que los pocos momentos en que los pueblos confían en que hay una vida que merece la pena ser vivida.
      Hoy entró en la redacción una cría fascinada por los años 80. Al ver su ilusión recordé un par de palabras que se volvieron virales tiempo atrás: "Perestroika" y "Glasnost". Y, claro, ¿cómo no pensar en Gorby, el gran Mijaíl, fascinante apóstol por la paz perpetua venido de la URSS? Probablemente el único político que merezca la pena recordar del siglo XX.

      Delete
  3. Tengo claro que gallego no tiene el culo virgen. Puto tonto de los cojones
    https://www.youtube.com/watch?v=tku-G3yeQLs&list=RDtku-G3yeQLs&start_radio=1

    ReplyDelete