“Shiraz”, the ACT debut by Dhafer Youssef, is the most personal album in the career of the world-renowned oud player and singer. In vibrant songs, it tells the story of the most important encounter of his life: meeting his wife, Shiraz Fradi. These are songs about love and gratitude – but also about overcoming life’s hardships together.
At the same time, “Shiraz” marks the premiere of a young, multinational band featuring pianist and ACT artist Daniel García, trumpeter Mario Rom, bassist Swaéli MBappé, and drummer Tao Ehrlich. Together, they open a new chapter in the global success story of a musical trailblazer moving between jazz and the music of the world.
///////
"Shiraz", el debut en directo de Dhafer Youssef, es el álbum más personal en la carrera del músico y cantante de oud de renombre mundial. En canciones vibrantes, cuenta la historia del encuentro más importante de su vida: conocer a su esposa, Shiraz Fradi. Estas son canciones sobre el amor y la gratitud, pero también sobre cómo superar juntos las dificultades de la vida.
Al mismo tiempo, "Shiraz" marca el estreno de una banda joven y multinacional con el pianista y artista Daniel García, el trompetista Mario Rom, el bajista Swaéli MBappé y el baterista Tao Ehrlich. Juntos, abren un nuevo capítulo en la historia de éxito global de un pionero musical que se mueve entre el jazz y la música del mundo.
dhaferyoussef.com ...
Tracks:
1 - Rose Fragrance 03:04
2 - Eyeblink and Eternity (Pt. 1) 03:22
3 - Eyeblink and Eternity (Pt. 2) 04:02
4 - Generalife Gardens 05:09
5 - The Epistle of Love (Pt. 1) 02:43
6 - The Epistle of Love (Pt. 2) 03:40
7 - The Epistle of Love (Pt. 3) 04:59
8 - Placelessness 02:06
9 - Terpsichorean 04:02
10 - Zakir Bhai Eternal Longing (Pt. 1) 02:39
11 - Zakir Bhai Eternal Longing (Pt. 2) 05:14
12 - 41 Milestones 06:14
13 - Shajan 03:56
2025, ACT Music + Vision GmbH & Co. KG


Qué gilipolleces hay que leer cuando alguien decide promocionar un disco. Ahora demos una visión musicalmente más certera de lo que hace Dhafer en el mundillo de la música.
ReplyDeleteSi Youssef tuviera buena voz, quizás su música se escucharía con agrado, aunque sólo fuera como hilo ambiental. No es el caso. Conste que hay tipos que jamás aprendieron a cantar y lograron éxitos apabullantes en la industria del disco en su momento. Por ejemplo, David Bowie. En la industria del pop hay montones de ejemplos. No deja de ser la música de "niños bien". En la del jazz tradicional es más raro de encontrar (Armnstrong suena a un desguace de coches). Los tunecinos llaman a esa manera de cantar ‘alfiran’ (“ratones”). Es la categoría para voces comunes, sin cualidad expresiva alguna.
Youssef está ahí por la pujanza de su familia. Su padre ha sido un muecín de postín, con recursos para pensionar al hijo en París. Nació con un pan bajo el brazo y pudo elegir ser alguien en lo que le diera la gana, incluso en la música “dudosa” o “ligera”. Al hijo de un líder religioso se le permitió de todo siempre que estuviera lejos.
Como compositor Youssef suena exótico, pero no tiene ni de lejos la intuición de un Brahem, y como instrumentista tampoco el virtuosismo de éste. El mejor de los temas de Youssef es el peor de los temas de Brahem. Tampoco es capaz de confluir a la síntesis conceptual de estilos que logra Anouar.
Hay un montón de gente que triunfa en la música mediante la chequera, ya sea por fortuna familiar o política. Ya he citado varios ejemplos: Monty Alexander, Kenny Burrell, Randy Weston, Hank Jones, John Lewis y un largo etcétera de mediocres. Son tipos que no suenan del todo mal, pero que están ahí por sus relaciones con el entramado económico y político que gira alrededor de la cultura. Youssef entra en esa categoría de eminencias grises.
Después topas con un montón de gente de talento genuino que queda simplemente fuera. Estoy pensando en el flamenco español, concretamente en Miguel Vega “El Niño”, uno de los guitarristas más impresionantes que yo haya escuchado en directo, dueño de ideas muy claras y perfectamente inteligibles, un creador absoluto en composición y un instrumentista impactante. Entre que no tuvo una familia a su alrededor apoyándole (salvo su padre, guitarrista también, en realidad nadie), que ningún torero del momento se interesó por su arte y puso la pasta para que cuajara (a diferencia de Paco de Lucía; debido a su esquizofrenia, Vega era una persona del todo introvertida), y que la prensa (incluyendo a tve) lo empleara como una especie de fenómeno ocasional de feria, su popularidad fue flor de un día. Topé con Vega, siendo él ya muy mayor, en una tasca de Huelva. Se arrancó por bulerías y me pregunté qué hacía aquella fuerza de la naturaleza creando maravillas en un rincón de una mugrienta taberna en vez de en una sala de conciertos o en un laboratorio musical. Miguel Vega fue un mundo que perdimos. Por contra, en Youssef topamos con el exceso inverso: cualidad compositiva e instrumental mediocres, voz para olvidar y con un nombre que te explicas, pero no atendiendo a su arte.
Damas y caballeros: de donde no hay no se puede sacar.
;)
Delete